Parque Lezama, 2026

Película largometraje
Comedy | Drama
Argentina

Rodada con ARRI Alexa 35 y ópticas Signature Zoom

Dir: Juan José Campanella

Producción:

Rodar con Juan José Campanella es uno de esos privilegios que no se olvidan. Es un director que sabe exactamente lo que quiere, pero que al mismo tiempo te invita a formar parte de la historia. Su mirada sobre los personajes es tan clara y tan honesta que resulta contagiosa: te contagia la convicción de que cada plano importa, de que cada decisión tiene un porqué emocional. Trabajar a su lado fue un aprendizaje constante: su manera de entender la emoción, de construir los personajes y de confiar en el equipo hace que cada jornada tenga un propósito claro. Parque Lezama lleva su sello inconfundible, y haber puesto la imagen al servicio de esa visión es algo de lo que me siento profundamente orgulloso.

Una película que transcurre íntegramente en un parque puede parecer sencilla. Pero cuando la primera secuencia dura cuarenta minutos —y comienza de día para acabar de noche— el reto está servido.

Parque Lezama es una deliciosa película que conmueve. Te hace pasar de la risa a la lágrima sin que apenas te des cuenta. Y mientras rodábamos, e íbamos visualizando en los monitores las imágenes del rodaje, más de una vez se me escapó alguna lágrima.

Baile en el Moulin de la Galette, de Pierre-Auguste Renoir
Baile en el Moulin de la Galette (1876), de Pierre-Auguste Renoir

La referencia fue auténticamente pictórica. Los cuadros de Pierre-Auguste Renoir, y en concreto Baile en el Moulin de la Galette, marcaron el punto de partida: esa luz que se filtra entre las hojas, los colores vivos pero tamizados, la sensación de que el tiempo se detiene en un instante de vida cotidiana. Quería que las conversaciones de los protagonistas respiraran dentro de ese mismo ambiente: luminoso, cercano, con una textura casi táctil. Y con una fotografía tan delicada como los sentimientos que expresaban los protagonistas.

Mantener la continuidad de luz a lo largo de más de cinco semanas de rodaje fue uno de los desafíos técnicos más complejos a los que me he enfrentado. Tuvimos lluvias, sol de justicia y días completamente cubiertos.

Cada jornada era una negociación con el cielo. Y ahí, para mí, reside una parte esencial del oficio: tomar todos esos elementos imprevisibles y modelarlos hasta que dejen de notarse, hasta que la fotografía simplemente acompañe a la historia sin que el espectador sepa por qué.